Las penas se curan (más bien se olvidan...) con un McFlurry. Al menos eso pensé el viernes cuando después de clase pasé a un Mc Donald's a comer. Ahí estaba yo, solo y nadie más, comiendo mi Mc Trío para después rematar el antojo con un helado. Sin embargo, al momento de estar comiendo el helado mi mente comenzó a retomar muchos temas que en las últimas semanas han rondado mi cabeza -e incluso algunas han causado cierta ansiedad o preocupación-. Mientras estaba ahí, mi cerebro se perdió en esos pensamientos e hizo cuestionarme sobre ese sentimiento de tristeza y culpabilidad.
¿Por qué me siento tan triste al ver esa realidad? ¿por qué un pensamiento ha quedado tan fuertemente posicionado en la mente que cada vez que lo retomo me entristece? ¿por qué cada vez que ves a alguien -que tiene que ver con ese pensamiento- hay algo dentro de tí que reacciona con tristeza, dolor o melancolía?... Sencillo, todo eso es porque uno mismo así lo ha decidido sufrir. Sí, por más que trate de anteponer miles de pretextos YO soy el único responsable de esa tristeza. Cuando menos debería de pensar en esa situación más la traigo a mi mente y más pienso en ella. Cuando debo de decir NO digo SÍ y sé que internamente me hago daño. Cuando debo alejarme es cuando más la veo. ¡Listo! he encontrado la solución a mi tristeza. Hasta eso no fue tan difícil reconocer que sabía la respuesta.
Uhmmm malas noticias... el problema está en que aunque sé cuál es la solución a ese problema aún no lo he aplicado, ni mi interior quiere aplicarlo. ¿Soy un caso perdido? aún no lo sé, pero creo que muchos se han encontrado en esta situación. Pero no todo es malo, hoy me levanté tras haber soñado con algo que me remitió a esa persona; y aunque el sueño tuvo momentos tristes me brindó motivos para tomar la decisión de hablar con dicha persona y decirle tantas cosas que he callado. Creo que es una buena solución, sin embargo aún no lo haré pues considero mal momento para ello, así que esperaré a finales de este año para -digámoslo así- cerrar ese ciclo.
¿Qué diré ese día? muchas cosas, todo lo que salga de mi mente y corazón. Explicarle por qué he hecho todas las cosas desde el día que conocí a esa persona, cuestionarle sobre qué es lo que piensa, declarar que aunque todo pareció ser simple y llanamente por compañerismo, siempre por pequeño que fuera, hubo un sentimiento de por medio. Por lo pronto creo que seguiré aguantando y trataré de alejarme lo más que pueda. La meta es despejar mi mente de esa situación y encaminar todo hacia una despedida.
No será una despedida normal, sino me refiero a terminar con este sentimiento que, gracias a la fuerza con la que se creó, hoy atormenta muchos de mis días. Buscaré olvidarme de pensar en alguien, en buscar a alguien. Intentaré deslindarme de muchas cosas, aunque por lo pronto algunas otras me dejen atado a ese pensamiento por momentos.
No quiero llamarlo advertencia, pero sí contiene toda la fuerza de esa palabra. Hoy comenzaré a remendar esa historia, a olvidar todos los esfuerzos en vano, a dejar a un lado cualquier detalle que hice, hago y haré, a quitarme esa necedad, a borrar de mi mente la idea de que puedo llamar tu atención, a eliminar de mí la estúpida idea de que algún día el destino podrá cambiar y nuestros caminos se juntarán. Sí, es triste decirlo, pero hoy comenzaré aunque me duela aceptarlo. Quizás en algunos meses me encuentre frente a tí diciéndote todo esto, pero aún no lo sé ni lo decido.
Finalmente, dejo para tí una cita de otra carta de Frida Kahlo. Quizás nunca más te vuelva a dedicar algo...
¿Por qué me siento tan triste al ver esa realidad? ¿por qué un pensamiento ha quedado tan fuertemente posicionado en la mente que cada vez que lo retomo me entristece? ¿por qué cada vez que ves a alguien -que tiene que ver con ese pensamiento- hay algo dentro de tí que reacciona con tristeza, dolor o melancolía?... Sencillo, todo eso es porque uno mismo así lo ha decidido sufrir. Sí, por más que trate de anteponer miles de pretextos YO soy el único responsable de esa tristeza. Cuando menos debería de pensar en esa situación más la traigo a mi mente y más pienso en ella. Cuando debo de decir NO digo SÍ y sé que internamente me hago daño. Cuando debo alejarme es cuando más la veo. ¡Listo! he encontrado la solución a mi tristeza. Hasta eso no fue tan difícil reconocer que sabía la respuesta.
Uhmmm malas noticias... el problema está en que aunque sé cuál es la solución a ese problema aún no lo he aplicado, ni mi interior quiere aplicarlo. ¿Soy un caso perdido? aún no lo sé, pero creo que muchos se han encontrado en esta situación. Pero no todo es malo, hoy me levanté tras haber soñado con algo que me remitió a esa persona; y aunque el sueño tuvo momentos tristes me brindó motivos para tomar la decisión de hablar con dicha persona y decirle tantas cosas que he callado. Creo que es una buena solución, sin embargo aún no lo haré pues considero mal momento para ello, así que esperaré a finales de este año para -digámoslo así- cerrar ese ciclo.
¿Qué diré ese día? muchas cosas, todo lo que salga de mi mente y corazón. Explicarle por qué he hecho todas las cosas desde el día que conocí a esa persona, cuestionarle sobre qué es lo que piensa, declarar que aunque todo pareció ser simple y llanamente por compañerismo, siempre por pequeño que fuera, hubo un sentimiento de por medio. Por lo pronto creo que seguiré aguantando y trataré de alejarme lo más que pueda. La meta es despejar mi mente de esa situación y encaminar todo hacia una despedida.
No será una despedida normal, sino me refiero a terminar con este sentimiento que, gracias a la fuerza con la que se creó, hoy atormenta muchos de mis días. Buscaré olvidarme de pensar en alguien, en buscar a alguien. Intentaré deslindarme de muchas cosas, aunque por lo pronto algunas otras me dejen atado a ese pensamiento por momentos.
No quiero llamarlo advertencia, pero sí contiene toda la fuerza de esa palabra. Hoy comenzaré a remendar esa historia, a olvidar todos los esfuerzos en vano, a dejar a un lado cualquier detalle que hice, hago y haré, a quitarme esa necedad, a borrar de mi mente la idea de que puedo llamar tu atención, a eliminar de mí la estúpida idea de que algún día el destino podrá cambiar y nuestros caminos se juntarán. Sí, es triste decirlo, pero hoy comenzaré aunque me duela aceptarlo. Quizás en algunos meses me encuentre frente a tí diciéndote todo esto, pero aún no lo sé ni lo decido.
Finalmente, dejo para tí una cita de otra carta de Frida Kahlo. Quizás nunca más te vuelva a dedicar algo...
"Ahora más que nunca siento que no me quieres ya, pero te confieso que no lo creo, tengo fe... no puede ser. Tú en el fondo me entiendes; ¡sabes por qué hice las cosas! Además, ¡sabes que te adoro!, ¡que eres no sólo una cosa mía, sino yo misma!"-Frida Kahlo, 1928-





0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada